Wednesday, March 30, 2022

TODO HUELE A SANGRE (15)

 

SUIZA.  “Su nombre deriva de uno de los cantones fundadores de la Federación, Schweiz, al parecer es una  variante de la tribu de los suevos (pueblo germánico del Norte de Europa.)”  

LOS HEBREOS.   Llegamos  en el siglo XIV huyendo de los azotes que nos propinaban alemanes e  italianos.  Aquí no nos  iba a ir  mucho

mejor:  fuimos expulsados de las ciudades y llevados a zonas apartadas.

Durante   la epidemia de la Peste Negra nuestra higiene nos  permitió  zafar de la enfermedad.

Fue cuando los lugareños nos acusaron  de propagar el mal.  No solo eso: intentaron curarse lavándose con nuestra sangre.

El antisemitismo existente en la Confederación Helvética, en la mitad del siglo XIX, preocupó  al presidente de los EE.UU., ABRAHAM LINCOLN (n. 1809). Para demostrar su disgusto ante el racismo imperante designó  a un hebreo cónsul en Zúrich.  

 Un alemán,  Gerhard Riegner que se refugió  aquí  previno a los hebreos, de lo que se avecinaba, desde el ascenso de Hitler.  Muy pocos le creyeron.

 Los suizos se opusieron abiertamente contra el régimen nazi.  No así los miembros del Gobierno   quienes se negaron  a auxiliarnos. En cambio, aceptaron comprar el oro  robado y guardarse el dinero sustraído a los hebreos que estaban  depositados  en sus  bancos.   

El jefe de la policía de Extranjería, Heinrich Rothmund, convenció a los alemanes para que   introdujeran  la letra “J” en nuestros pasaportes.

 

EL RINCÓN DE LOS JUSTOS. El comisario de la localidad de St. Gallen, PAUL GRÜNINGER  (n. 1891), logró que tres mil hebreos encontraran asilo en Suiza.  

Al finalizar la guerra, su generosidad fue recompensada con  un pesado confinamiento que puso fin a su carrera.

Miembro de una devota familia cristiana,  CARL Lutz, (n. 1895), fue   el primer diplomático de un país neutral en rescatar hebreos húngaros. Se inventó  una  carta de protección,  estratagema que le sirvió para salvarles la vida a sesenta mil personas. Por su  accionar  humanitario le valió el reconocimiento de la institución   Yad Vashem.

TURQUÍA.  “El origen del nombre se puede dividir en dos palabras:

Türk, que significa ‘Fuerte" o “Tu-kin’, empleado por los chinos para designar a las personas que vivían al sur del Macizo de Altai (cordillera del Asia central),  en el año 177.”    

LOS HEBREOS.   Llegamos a esta tierra    cuarenta años antes de la era cristiana. Se han  encontrado  ruinas de   sinagogas en Sardis, capital del reino de Lidia (península de Anatolia.)   

Cuando  en el año 1324 los otomanos capturaron Bursa (ciudad del noroeste del país) se encontraron con una comunidad  oprimida por los bizantinos.

El jefe invasor, el  sultán Orhan (n. 1281),  nos  autorizó a  construir  una  sinagoga la que permaneció   al servicio de la comunidad religiosa hasta mediados de los años cincuenta del siglo XX.

A principios del siglo XIV los otomanos  establecieron  su capital en Edirne (noroeste de la Turquía europea, no lejos de las fronteras con Grecia y Bulgaria). Esto produjo   una gran  corriente inmigratoria  proveniente de diversos países de Europa. También aquí  se asiló  un grupo de caraítas.

Cuando Mehmet II, el conquistador, tomó Constantinopla en el año 1453, se encontró  con   romaniotas  que habían estado  oprimidos  por los bizantinos.

El médico hebreo, YOSEF HAMÓN, que atendía al   monarca  Bavaceto II (n. 1447),   lo  convenció  para que  abriera las fronteras a los perseguidos por la   Inquisición española.   

El  hijo de Yosef,  que era  el  médico  personal de Solimán,  el Magnífico, (n. 1494), influyó  sobre él para que nuestra comunidad mantuviera su  autonomía.

 GRACIA MENDES y su sobrino José Nasí   obtuvieron,  durante  el reinado de Solimán,  el dominio de la ciudad hebrea de Tiberíades, incluyendo  el distrito que la rodea   y la  propiedad de un grupo de islas cercanas en el mar Egeo.

Nasí concibió   un plan   para instalar en Tiberíades,  una  de las cuatro ciudades santas del Judaísmo,  como colonia autónoma.

Hizo  un llamamiento al  pueblo  para  que regresase a la tierra de sus antepasados.   Los pocos que habían respondido a su convocatoria no llegaron a destino porque fueron asaltados en el camino y vendidos como esclavos.  

Nasí perdería el favor real.  

   Una de las grandes innovaciones comunitarias fue   la imprenta de   los  hermanos  David y Samuel ibn Nehemías quienes,  en 1493,   comenzaron a editar distintas publicaciones para la comunidad residente en Estambul.

 RECORDANDO A LOS JUSTOS.  El cónsul en Rodas, SELAHATTIN ÜLKÜMEN (n. 1914) les salvó la vida a doscientas personas. Cuando  Alemania bombardeó el Consulado, en  el ataque  fallecieron su  esposa  que   estaba embarazada, y dos oficiales turcos.

El cónsul general en París NAMIK KEMAL YOLGA, (n. 1914), les concedió la ciudadanía de   su país  a un grupo de   personas que estaban a punto de ser enviadas a los campos de concentración.

Su colega  en Marsella y  Grenoble,  NECDET KENT (n. 1911), liberó a ochenta personas que ya habían sido cargadas en un   tren con destino a Auschwitz.

El embajador  en Francia durante  la ocupación nazi,  BEHIC ERKIN (n. 1876), falsificó documentos para que  veinte mil  hebreos  figuraran como ciudadanos   turcos.

 

UCRANIA. “En eslavo significa ‘Territorio fronterizo’. Y en ucraniano moderno: ‘País’.”   

Aquí  nació Mi Padre. Esto no implica que yo no pueda decir  que aquí habitan  seres malditos.

LOS HEBREOS. En el año 1500   nos establecimos   en sus  estepas  desarrollando una fructífera actividad agrícola.  

Quizá por eso a Mi Padre le gustaba tanto la vida campestre.  

Cuando  fuerzas polaco-lituano se apoderaron de este territorio los nobles nos obligaron a cobrarles  los impuestos a las masas empobrecidas. Nos ganamos el odio del pueblo.  

En 1648 se produjo    la revuelta de los cosacos encabezada por el atamán   Bohdan Zynoviy Mykhailovych Khmelnytsky (n. 1595),   contra la nobleza invasora.  Como al pasar  NOS MASACRARON.

A finales del siglo XIX y principios del XX  el país pasó  a ser  dominio ruso y  los ucranianos nos acusaron de ser sus aliados. Por esta razón los nazis  fueron  recibidos como libertadores.

Cien mil  hebreos  fueron arrastrados hasta la barranca de BABI YAR, y en  grupos de a diez fueron forzados a desnudarse y  a cavar las zanjas.

Los homicidas  ocultaron  el horrendo crimen.  Pero    testigos oculares   filtraron  la noticia al otro lado de las fronteras y el 29 de noviembre de 1943  lo  publicó   el diario  The New York Times.

 Yo  tendría unos once años cuando Mi Madre  hizo que leyera el poema BABI YAR, del  ruso Evgueni Alexándrovich Evtushenko (n. 1933), que   había publicado Die  Idishe Zeitung.

 

No existe monumento en Babi Yar;

me siento sólo la agria ladera. Y tengo miedo.
un judío en el desierto
que de Egipto escapó. Me crucifican
y mis manos conservan los estigmas.

Me parece ser Dreyfus, condenado,
al que juzgan, escupen, encarcelan;
pero de pie resiste la calumnia
y el grito filisteo. Con la punta
de sus sombrillas en mi rostro vejan
mi indefensión mujeres que se acercan
con vestidos de encaje de Bruselas.

O también soy un niño en Bialistok.
De pronto estalla el pogromo.
La sangre derramada cubre el suelo.
Los que huelen a vodka y a cebolla
salen de la taberna y gritan todos:

"Mata judíos: salvarás a Rusia".
Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.

Me siento dentro
de la piel de Anna Frank que es transparente

como un ramo de abril.
No hacen falta palabras. Siento amor
y sólo necesito que el  uno al otro
nos miremos de frente.
Separados del cielo y el follaje.

Solamente podemos abrazarnos
en este cuarto a oscuras.
 

Quiero besarte una vez más, acércate.
Ya vienen. Nada temas: el rumor
es de la primavera que se anuncia
y del témpano roto en el deshielo.

Y en torno a Babi Yar suena la hierba
que ha crecido salvaje desde entonces.
Los árboles nos juzgan. Todo grita
pero el grito está hecho de silencio.

Al descubrirme observo mi cabello.
También ha encanecido. También grito
por los miles de muertos inocentes
masacrados aquí. En cada anciano
y en cada niño al que mataron muero.

 

Pueblo ruso, mi pueblo: te conozco.
Tú no odias ni razas ni naciones.
Manos viles trataron de infamarte
al usurpar tu nombre y al llamarse
"Unión del Pueblo Ruso". No perdono.
Que La Internacional llene los aires
cuando el último

antisemita yazga bajo la tierra.,

No soy judío. Como si lo fuera

me odian todos aquéllos.
Por su odio
soy y seré un verdadero ruso.

EL  RINCÓN DE LOS JUSTOS. El sacerdote  greco católico  OMELYAN KOVCH (n. 1884), sacerdote griego-católico, fue deportado a Treblinka y gaseado por ayudar a miles de  hebreos. Era padre de seis niños.

El patriarca ANDREI SHEPTITSKY (n. 1865),  figura prominente de la Iglesia greco-católica   ocultó en su catedral  a veintiún  niños y a  otros ciento ochenta y tres en conventos y monasterios.

A pesar del peligro que pesaba sobre todo aquel que escondía a un hebreo y de las recompensas que recibían los delatores, ninguno de sus allegados lo traicionó. 

 

YUGOSLAVIA. “ Es el nombre genérico que recibía   un territorio integrado por lo que son  las  provincias de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia (incluyendo la provincia autoproclamada independiente de Kosovo), Montenegro y Macedonia.”

Los pueblos de la ex Yugoslavia no pueden ocultar la  carroña que hay en sus entrañas.                            

LOS  HEBREOS. Nos establecimos aquí en el año  325 adC. Durante siglos sufrimos  discriminaciones y persecuciones hasta que en el año  1888,   por la nueva  Constitución,   nos reconocieron  nuestros  derechos civiles.  

Éramos  una ínfima minoría  cuando en 1918 se consolidó  la nueva República.  Y el  antisemitismo afectó a  todas las estructuras  del país aunque no  existía un  partido político que incluyera en su plataforma postulados racistas.

En 1941 los nazis invadieron en Yugoslavia. Se creó  un Estado croata independiente.  Las fuerzas armadas recién constituidas,  la  Ushtashe, desataron  una ola de  terror contra  serbios,  hebreos y  gitanos.

En el mes de  agosto seis mil  de mis paisanos   fueron  aniquilados y unos  veinte mil   enviados a  campos de concentración.

En el territorio de Bosnia-Herzegovina los nazis masacraron a cerca de nueve mil hebreos, contando con la cooperación de los musulmanes locales quienes, bajo la influencia de  líderes, como HAJ AMIN EL HUSSEINi, muftí de Jerusalém, se  mostraron tan  crueles como los alemanes.

En Voivodina  ocupada por las tropas húngaras,   seis mil hebreos dejaron sus vidas en los campos de concentración.

Serbia fue  declarada “Libre de judíos--- Judenfrei” en 1942, con el aniquilamiento de doce mil de mis  paisanos.

 El régimen comunista encabezado por Josip Broz Tito (n. 1892), unificó  a los distintos Estados, extendiendo su poder durante más de cuatro décadas. Él nos permitió  practicar nuestra religión, aunque no aceptó  la educación judaica ni  ocupar cargos públicos. Cuando Tito reconoció  al Estado de Israel nuestra gente tuvo  la posibilidad de hacer aliá.  Pero cuando su país se incorporó  al Pacto de Varsovia,  Tito rompió   sus relaciones diplomáticas con Israel.

En un libro escrito por el presidente croata, Franjo Tudjman (n. 1922)  se  nos  acusa de haber participado en el  asesinato de  prisioneros gitanos en el campo  de concentración de JASENOVAC  y, a la vez, minimiza el número de víctimas de la Shoá.

Para este imbécil nuestra vida en los majanot ricuz era de turismo.

Nos adjudicaron la muerte de Cristo. En esta misma sintonía está acusarnos  la muerte de gitanos.

Total, para el antisemita no  hay términos medios.

La vida es una fotocopia.

 En  la República Federal Yugoslava (Serbia y Montenegro),   grupos extremistas enaltecen  las figuras de Dmitrije Ljotic, teórico del  antisemitismo vernáculo,  y de Milan Nedic, co-organizador de los asesinatos masivos  entre  1941 y 1942.

A finales del siglo XX, la IGLESIA ORTODOXA serbia publicó  libros de naturaleza antisemita  escritos por el obispo Nikolái Velimirovic, prominente teólogo anticomunista.

El estereotipo de la conspiración hebreo-masónica ha aparecido con frecuencia en la prensa amarillista, particularmente en el semanario Duga, obra malsana de  Dragos Kalajic, reconocido antisemita y fascista.

En la revista Pravoslavje de la Iglesia serbia se  publicaron  varios artículos, con la diatriba de siempre: que somos los asesinos de Cristo.

La vida es una fotocopia.          

                                                    

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