Saturday, June 13, 2020

DIOS ESTÁ PRÓFUGO (XV)



 Dios está prófugo, solo está presente en aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar la    soledad,  a consolarlos ante la pérdida de un ser querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y, finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte.
Hay que   suponer que la entrada de Jesús en  Jerusalém   cabalgando sobre un pollino y rodeado por una multitud alborozada de hebreos que lo aclamaba  como a su liberador, fue advertido por  Pilatos  quien lo interpretó   como  un desafío al poder del César. 
En el año 36  Lucio Vitelio, el Legado de la provincia de Siria   destituyó a Pilatos  por la brutalidad con que reprimió  una revuelta de los samaritanos.  
Pilatos se equivocó de enemigo. Los samaritanos estaban bajo la protección romana después que nos traicionaran  cuando las legiones romanas estaban a punto de ser vencidas por los zelotes (integrantes de un movimiento político nacionalista), que se habían atrincherado  en las alturas de Masada.
Y Dios no movió un dedo por nosotros, sabiendo que habíamos perdido la Tierra Prometida.
  EL REBELDE HEBREO BARRABÁS a quien  la Iglesia Católica dispuso que jugara el rol de un  maldito delator, era en realidad  un luchador social.
En el nombre Barrabás hay una confusión, se cree que Bar— aba—Hijo del Padre,   era el nombre   como se lo conocía a Jesús.
 En la ciudad egipcia de ALEJANDRÍA vivían cien mil hebreos al comienzo  de la era cristiana.
La tolerancia para la práctica de nuestra religión por parte del conquistador macedonio, Alejandro Magno, convirtió a Egipto en el corazón de la Diáspora hebrea y Alejandría en una nueva Atenas.
Cuando  Roma prevaleció sobre el imperio helenista, escritores romanos heredaron la judeofobia de los
griegos.
En las sociedades corruptas, donde el valor humano está deformado, se aplican  recetas que sirven para ensañarse con aquellos que son considerados ciudadanos de segunda clase.
El  romano Cornelio Tácito (n.55), argüía: “los hebreos debilitan la moralidad romana.”
Había que ser un estiércol  como para desconocer  la naturaleza espuria de los romanos.
Cuando  los monarcas españoles pasaron a ser los  Reyes Católicos, por decisión del papa valenciano 
Alejandro VI (Borgia), tuvieron  total impunidad para exterminar a hebreos y musulmanes.
Lo que hicieron los españoles en Europa y en  América,
Por medio de  la Inquisición, fue   propio de  un pueblo  maldito.
Y Dios no los condenó.
 Hablando de España, “El diario   El País, uno de los periódicos más prestigiosos de Europa y del mundo, cuando publica una noticia referida  a Israel aparecen  datos que son totalmente intencionales, como repetir que la capital del país  es Tel Aviv.”
   MIS PADRES  nacieron en dos  países malditos (en Polonia Mi Madre, y en Ucrania, Mi Padre), tan es así que en la SGM ayudaron a los nazis a destruir nuestras prósperas comunidades.
Mis Padres cuando llegaron a la Argentina, tendieron un manto de olvido con el pasado a punto tal que no
volvieron a hablar  el idioma de esos pueblos eslavos.
  LAS OLAS MIGRATORIAS HEBREAS EN POLONIA  se iniciaron en el  año 1264 cuando Boleslav el Piadoso, promulgó una Carta de Protección por medio de la cual nos concedió la  ciudadanía.
Entonces,  fieles a sus costumbres sacrosantas sectores de la Iglesia católica  iniciaron una violenta campaña contra nosotros.
Para 1454 nuestros privilegios fueron virtualmente abolidos y entre los años  1483 y 1491 nos  expulsaron  de Varsovia y Cracovia.
 Durante el siglo XVI hubo un mejoramiento en nuestra situación: se establecieron escuelas rabínicas y las comunidades crecieron y prosperaron.
Nuestras penurias volvieron   cuando el  atamán BOGDAN CHMELNICKI (n.1595) y sus cosacos, llevaron a cabo  una matanza semejante a la  padecida   durante la SGM.
Y Dios no los castigó.
 A finales de 1700 Polonia fue dividida entre Rusia, Prusia y Austria y la mayor concentración de hebreos permaneció bajo dominio ruso, siendo víctimas de un  antisemitismo creciente.
TRAS LA RESTAURACIÓN DE LA REPÚBLICA POLACA en 1918, cerca de tres millones de hebreos volvieron a reunirse bajo la misma bandera, convirtiéndose en  la mayor  comunidad existente en la Diáspora. 
Durante la Segunda Guerra Mundial todos ellos  fueron asesinados en los campos nazis ante la indiferencia y la complicidad generalizada de la población polaca.
Un año después de finalizada la guerra los hebreos que permanecieron en Polonia, se vieron hostigados por la población civil.
 La atmósfera de violencia alcanzó su clímax en 1946, en la ciudad de Kielce,   al propagarse el falso rumor
que  habíamos matado niños polacos, (la burda acusación de asesinato ritual),   lo que produjo  un virulento pogromo en el que fueron asesinados más de cuarenta  hebreos.
Durante la guerra de los Seis Días, en el año 1967, las autoridades comunistas polacas iniciaron una campaña virulentamente en contra la población de origen hebreo.  Muchos  fueron despedidos de sus trabajos y sus condiciones de vida se deterioraron. 
Con la caída del sistema comunista y el consecuente quebranto de la economía   el antisemitismo  adquirió nuevos bríos.
Los grupos extremistas y nacionalistas nos culpaban de todos los males que sufría el país. 
En 1989 comenzaron a formarse en Polonia partidos abiertamente racistas, fascistas y nacionalistas. 
Y Dios se hizo el desentendido.