Sunday, August 30, 2020

DIOS ESTÁ PRÓFUGO.(XVIII)

 

DIOS ESTÁ PRÓFUGO, solo está presente en aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar la    soledad,  a consolarlos ante la pérdida de un ser querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y, finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte. 

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En el año 1957 viví un año en CAPILLA DEL MONTE, una localidad que está  en el valle  de Punilla,  provincia de Córdoba.

Me alojé en la casa de una mujer que se había vuelto  espiritista para poder hablar con su hija adoptiva, muerta en un accidente de tránsito.

La dueña de la pensión se encontraba con la difunta  todos los días jueves. 

La madre de la espiritista, una mujer octogenaria, ferviente católica, me decía que a su hija se le habían  aflojado varios tornillos.

 LA ESPIRITISTA tenía un sobrino adolescente. Un día el muchacho vino a ver  a su tía. Le comentó que tenía una fuerte migraña. Que no había analgésico que le calmara.

 La tía llamó a la hija de un vecino, una  chiquilla de dieciséis años  de edad,   considerada una excelente médium.

La jovencita hizo sentar al muchacho en una silla mientras ella se ubicaba a sus espaldas.

Comenzó a mover sus manos sobre la cabeza del enfermo sin tocarlo.

De pronto yo noté que de sus fosas nasales se descolgaban hilitos de sangre.

Fue cuando la médium dio por finalizada la sesión.

El muchacho  confesó  sentirse mucho mejor.

Yo me dejé llevar  por el entusiasmo después de lo que había presenciado. Pensé en mi asma. Arreglé con la dueña de la pensión un encuentro con la médium más importante que tenía la Escuela Científica Basilio de Capilla del Monte.

Fui sometido a una larga y difícil sesión porque al cabo de un tiempo que no puedo precisar, la médium mayor, se dio por vencida.

Según ella, el Diablo se había abroquelado en   mis pulmones, y no tuvo forma de desalojarlo. 

Y yo seguí cargando con el asma por el resto de mis días.

Quizá   por no ser creyente, el Dios prófugo  hizo poco y nada para que yo me curara. 

 Dos años después,  tuve una pequeña revancha cuando  me CURÉ DE UNAS VERRUGAS que habían invadido mis   manos y mis codos.

Una señora que vivía en la pensión mendocina donde yo me alojaba, me dio la dirección de una curandera.

Me parecía imposible que una sanadora  me podía de quitar las verrugas  cuando los médicos  no habían acertado con la cura.

Llegué a la casa de una mujer envejecida, por el peso de los años. 

Después de identificarme me hizo pasar a una habitación. Sus paredes estaban llenas de   estampitas.

Me hizo sentar a la mesa. Ella se ubicó frente a mí. 

Después de encender una vela, puso a su lado un puñado de sal gruesa.

Tomaba un grano de sal y me tocaba una verruga. Hacía  la  señal de la cruz. Después esa pizca  de sal la pasaba por el pabilo de la vela y lo guardaba en una

bolsita de tela.

Cuando  terminó con el ritual me entregó el saquito  con los granos de sal y me señaló   en qué calle lo debía arrojar. 

Al mes no me quedaron rastros de las verrugas.

La vieja curandera había resultado ser más poderosa que la médium de Capilla del Monte. Quizá algún santo de los que tenía pegados  en las paredes del salón le  había ayudado a producir la sanación.

  En una de mis reiteradas visitas a Salta estuve en el museo de alta montaña donde se encuentran las

“MOMIAS DEL LLULLAILLACO”,   nombre con que se conoce a tres cadáveres de incas  momificados y congelados.   Son de   una adolescente de quince años, y dos niños  (una nena de seis años de edad y un varón de siete);   de una antigüedad aproximada de quinientos  años, y descubiertos en el año  1999 en la  Cordillera de los Andes.

La práctica de los sacrificios humanos, generalmente con  niños, demostró que su brutalidad  no fue  menos  brutal y sanguinaria que la del invasor español.

Mi Mujer, cuando vio a la adolescente, en ese microclima creado artificialmente para que no se deteriorara, tuvo la impresión que la jovencita  estaba simplemente dormida.

También en Salta presencié un ritual de invocación a la PACHAMAMA, una deidad aimara, que en la época de la Conquista llegó a ser confundida con la Virgen María.

Aún   se conserva sus creencias y rituales    entre los aimaras y  quechuas.

 El Dios del conquistador  Pizarro, el asesino del jefe INCA ATAHUALPA,   fue  el mismo que les otorgó las  dispensas a  otros  tantos criminales  españoles que provocaron el gran  holocausto  entre  las comunidades originarias. 

Los mayas y los aztecas, no fueron naciones pacíficas. Sus rituales eran tan  sangrientos como el trato hacia otros pueblos de la región.  

Cuando llegaron los españoles muchas de las poblaciones oprimidas les dieron la bienvenida, viéndoles como sus salvadores.

Le ayudaron al invasor a destruir a  ambos  imperios.

Dios estaba prófugo cuando se produjo LA SHOÁ  de los pueblos originarios de América.  

 Estados Unidos de Norteamérica  es una nación mayorista en materia religiosa. En cada ciudad y en cada  barrio se amontonan los templos. Y todos tienen su buena clientela.

Los cultos  más numerosos son los pertenecientes a las religiones protestantes donde se incluyen, entre otros, a bautistas, metodistas, presbisterianos, episcopalesy  pentecostales.

 La Iglesia Ortodoxa griega también tiene un gran número de seguidores.

Dentro de las religiones no cristianas que se practican en el país del Norte  se destacan: el judaísmo,  el islamismo, el budismo  y el hinduismo. 

Los protestantes han sido buenos exportadores de  materia prima.

En la Argentina, cada una de ellos tiene  varias sucursales, distribuidas a lo largo y a lo ancho

del país.

Norteamérica como  superpotencia, tiene poco o nada que ver con el espíritu religioso que prevalece  en varios sectores de su sociedad. No sólo ha sido exportadora de violencia sino también uno de los ejes de la esclavitud negra en el mundo. 

Algo que me atormentó de chico, fue la existencia de esa organización asesina  blanca   Ku Klux Klan   creada por  seis veteranos Confederados de clase media y

baja,  molestos por la derrota sureña  en la Guerra Civil y por la difícil situación que vivía  su comunidad.    

El  antisemitismo yanqui no ha sido cuestión de todos los días pero no faltaron los  epígonos del odio  para atacarnos, verbal y físicamente.

Esto quedó evidenciado  en las crónicas periodísticas durante el juicio y posterior linchamiento, del hebreo Leo Frank (n.1884), por  una supuesta violación y asesinato de una menor de edad. Y fue la fuente de ese panegírico   judeofóbico que resultó ser   la película   El nacimiento de una nación.

Siendo niño me conmoví leyendo  LA CABAÑA DEL TÍO TOM,   novela de la escritora abolicionista Harriet Beecher Stowe (n.1811.) 

Dios nunca trató de evitar el sufrimiento de   la población negra de los EE.UU. Quizá porque él es blanco.

Cuando yo era chico  sentía pena y miedo de los gitanos. Esa doble sensación  se redujo cuando Mi Madre hizo ingresar a una gitana a casa,  para comprarle unas ollas de aluminio que su familia fabricaba.

En mi pueblo se trataba a las gitanas como embusteras que convencían a las mujeres carentes de amor y  mucha soledad, para que se dejaran adivinar la suerte.

Una vez que la desdichada extendía su mano, porque era la clave para una correcta predicción, siempre terminaba sin un anillo o sin su pulsera.

Hubo situaciones que pudieron ser ciertas pero en otras fueron  parte del mito urbano: como que los gitanos robaban niños.

Y de esto se valían muchos padres para domesticar al hijo rebelde.

 En los años cincuenta,  los gitanos vivían en carpas. Treinta años después eran dueños de  chalets. 

En  mi  época de enfermero   en un hospital público de Mar del Plata, allá por los años noventa había  muchos enfermeros que se negaban a atender   a los gitanos, por la sencilla razón que les tenían   bronca.

Esta actitud discriminatoria involucraba, entre otros, a chilenos y   bolivianos.Los cíngaros son  básicamente   católicos.  Pero ya en el siglo XXI se ha visto que muchos se han pasado    a los  cultos protestantes.

 Los gitanos al igual que mi pueblo fueron  perseguidos por el nazismo. A muchos de ellos los  esterilizaron y castraron   en los campos de   exterminio de Dachau y Sachsenhausen.

En Buchenwald, en enero de 1940, doscientos cincuenta niños fueron objetos de experimentos para comprobar sus resistencias  al dolor hasta matarlos.

Después de la SGM, del  millón de gitanos que había en Europa, unos doscientos mil perecieron en los campos de concentración.

Dios no puede ignorar que el  caló lo  sigue  pasando mal sin embargo, no lo tiene en cuenta. 

Saturday, August 8, 2020

DIOS ESTÁ PRÓFUGO (XVII)

  Dios está prófugo, solo está presente en aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar la    soledad,  a consolarlos ante la pérdida de un ser querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y, finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte.

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EN   LA RELIGIÓN JUDÍA nadie se preocupa por robarles clientes a los otros credos. El que quiere convertirse al Judaísmo lo hace voluntariamente.

Los rabinos, tuvieron  sus reacciones fanáticas pero de entrecasa.

Los cultos que coexisten en  Israel son respetados.

En el año 1962 yo  estaba viviendo en Jerusalém.  Me fui con un grupo de amigos a refrescarme  a una pileta de natación  municipal.

De pronto  se oyen gritos e improperios en idish. En la calle integrantes del grupo ultra ortodoxo, GUARDIANES DE DIOS (Naturei Karta),  estaban protestando porque la breijat sjiá(pileta),  estaba abierta en Shabat.

Una mañana decidí visitar el barrio jerosolimitano de este grupo minoritario   descendiente   de hebreos húngaros  que se establecieron en la Ciudad Vieja de Jerusalén a comienzos del siglo XIX.

Me miraban con desconfianza  y  cuando traté de sacar unas fotos del lugar, casi me achuran.

No reconocen al Estado hebreo y siguen esperando la venida del Mesías.

Se van a morir  sin ver la pretendida redención.

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EN EL AÑO 1956 ME FUI A VIVIR A MENDOZA. Me alojé  en la casa de un rabino.

Su esposa era una arpía con todas las letras.  Invocaba a Dios, todo el día y todos los días.  Sin embargo, cuando se trataba de pesos  se volvía  impiadosa.

Como Mis Padres se demoraron  en  enviarle la cuota destinada  a mi manutención, la tipa me rajó de su casa sin sentir pena por mí, que era un chico asmático.

Después fui a dar con mis huesos a la casa de un matrimonio   húngaro sobreviviente de la SGM.

La dueña de casa-hay mujeres que son   jodidas-,  me limpió porque había recibido un pensionista que le pagaba un poco más.

A ella le perdoné su miserable actitud. En Auschwitz había   dejado de creer en Dios.

En el año 1997  viviendo en Israel, trabajé año y medio en   un geriátrico.

El dueño de esa casa de osamentas, era un joven israelí de padres iraquíes.

El tipo todas las mañanas rezaba, y con esto creía limpiar su conciencia y poder seguir  explotando al personal, a quien tenía  en negro.

Mataba de hambre a la gente que vivía en la institución y  le mentía a los familiares sobre las bondades  del lugar para poderles cobrar mucho más.

El dueño de la Humillación echó del laburo a un asistente mientras se reponía de una intervención quirúrgica. Como no estaba en la nómina solo podía ir a quejarse a magoya.

El  Dios prófugo  permitía que el dueño del geriátrico se

enriqueciera  aprovechándose del dolor ajeno.

Mi Padre decidió que yo tomara la comunión por una

cuestión social más que por convicción religiosa.

No quería  bancarse los comentarios de los conocidos   que su primogénito no había hecho el BAR MITZVÁ.

En el año 1995 un amigo me pidió que acompañara a un rabino como traductor. El religioso  había venido a Mar del Plata para controlar que   la  merluza fuera envasada respetándose el Kashrut.

El   pescado se iba a enviar  a un importante supermercado  de la ciudad  de BNEI BRAK, donde se concentra la segunda  comunidad religiosa de Israel después de Jerusalém.

Embarcamos un día viernes al atardecer y de pronto el rabino se dio cuenta que había salido la primera estrella y el pescado sin vender.

El rabino,  se había venido con un edecán. Entre los dos buscaron una solución bíblica para no afectar sus ingresos. Por esta changuita el dúo  iba a embolsar   quince mil dólares, en una repartija desigual, por supuesto.

Al anochecer del sábado abandonamos el barco.

El rabino se alojó en un hotel de lujo. A su edecán lo

mandó a una pocilga.

Por los visto el Dios prófugo  perdona   a todo aquel

que discrimina a su semejante.