Thursday, July 16, 2020

DIOS ESTÁ PRÓFUGO (XVI).




DIOS ESTÁ PRÓFUGO, solo está presente en aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar la    soledad,  a consolarlos ante la pérdida de un ser querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y, finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte. 
 En la tierra de MI PADRE nuestra presencia databa  del  año mil. 
Bajo control polaco-lituano fuimos utilizados por la nobleza como cobradores  de impuestos, por lo que las masas empobrecidas nos  identificaron  con los opresores.
También aquí Bogdan CHMELNICKi y sus cosacos nos masacraron.
A finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la
región pasó a dominio del imperio ruso,   nuestra situación empeoró.
Los forajidos se convirtieron en héroes nacionales y, bajo una popular tradición antisemita, todo hebreo fue identificado como un extranjero y aliado  del gobierno moscovita.
Para 1939 nuestra población ucraniana--soviética sumaba un millón y medio de personas.
En 1941, cuando el Ejército Rojo se replegó ante la inminente invasión alemana, las fuerzas nacionalistas recibieron como libertadores a los invasores nazis.
Comenzó   la masacre sistemática de hebreos. Pandillas de ultranacionalistas ucranianos llevaron a cabo pogromos en conjunto con las SS, asesinando a gran parte de la población hebrea. 
EN TRES DÍAS TREINTA Y TRES MIL PERSONAS FUERON EJECUTADAS EN BABI YAR
Igual que en Polonia, en Ucrania  el antisemitismo sigue siendo la fuerza motriz  de una sociedad incapaz de     reconocer  su condición de  corrupta, inmunda y   vacía de toda moral.
Los hebreos  que tuvieron una activa participación en    la REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE, fueron   asesinados por un émulo de Hitler:  el georgiano José Stalin.
YO NUNCA CREÍ EN EL COMUNISMO, porque los porque los que creen en el, lo viven  manchando.
Ese ateísmo ideológico les  permitió todo tipo de matanzas como aquella ocurrida en los BOSQUES DE KATYN, donde veinte mil oficiales polacos fueron ejecutados a mansalva sin razón alguna.
Aprovechando la coyuntura, la dirigencia soviética le echó a la culpa a los nazis.
Pasados los años se supo la verdad. Pero no hubo justicia para los muertos.
Si  Dios abandonó a los vivos, qué podía  importarle los muertos. 
A pesar del horror de la Segunda Guerra Mundial, el hombre no escarmentó.
Siguió guerreando en  Corea 1951-1953, después en el Vietnam con Francia, en   1952; cambiando la posta con los   yanquis 1959-1975. Amén de los conflictos fronterizos entre árabes e israelíes, y otros tantos en el continente africano.

LA MASACRE DE LOS KURDOS llevados a cabo sistemáticamente por los turcos yo lo asociaba a lo hecho por el imperio otomano contra el indefenso pueblo   armenio que tuvo su  propia shoá  con la muerte de un  millón y medio de personas.
LOS KURDOS. Es un pueblo de origen indoeuropeo que se asentó en el sur de Anatolia, Asia Menor,  en el siglo X adC. Se considera que sus orígenes se remontan a los medos que se enfrentaron primero a los asirios y luego a los persas, siendo  derrotados en el año 550 adC.
 Un ensayo de gran guerra, que no pasó a mayores, se desató  entre CHINA Y LA INDIA, por un  litigio fronterizo, en el año 1962.
 La Guerra Fría   fue un gran negocio para los espías que vendían carne podrida a destajo, tanto a norteamericanos como  a rusos.
También hubo un lado trágico  cuando la Unión Soviética invadió  a algunos de los países    satélites porque intentaban romper  la Cortina de Hierro.
Tropas rusas entraron a Checoslovaquia, Hungría y Polonia, eliminando físicamente a todos aquellos que anidaban en sus corazones, un sentimiento libertario.
Y Dios se hizo el distraído, como siempre.
Durante cuatro días, en el año 1969,  se desarrolló la Guerra del Fútbol o la Guerra de las Cien Horas,  llamada así por la coincidencia de este hecho con los derivados de un partido de fútbol que enfrentó a las selecciones nacionales de HONDURAS Y EL SALVADOR, por   las eliminatorias para la Copa Mundial  de 1970. 
Dos mil los combatientes     perdieron la vida por una pelota.
En 1978 Argentina y Chile,  estuvieron a punto llegar a las armas  por un laudo fronterizo.
Cuatro años después, con un  armamento totalmente obsoleto,   el Gobierno militar argentino se lanzó a recuperar las Islas Malvinas.
Esta aventura bélica, le costó al país, la pérdida de seiscientas vidas. Creo que fueron dos veces más.
Los culpables de este desastre siguieron viviendo como señores. E iban a misa para reencontrarse con ese Dios que los protegía en la salud y en la enfermedad.
A los yanquis no les alcanzó el desastre de Vietnam para involucrarse en Panamá por la posesión del Canal  que,  finalmente, lo devolvieron a sus reales dueños.
Después intentaron derrocar al dictador cubano Fidel Castro.
En 1961,   EEUU., se dio cuenta que Fidel jugaría su propio partido sin árbitros capitalistas, entonces organizó la fallida invasión a Bahía Cochinos, también conocida como Playa Girón.
Los anticastristas demostraron ser una escoria que hicieron de Miami, la ciudad más corrupta del país del Norte.
En 1983, EEUU., recordando la experiencia cubana, invadió Granada, para evitar la instalación de un régimen marxista-- leninista.
El presidente norteamericano, el metodista George Walker Bush, se dejó convencer por su vice, Dick Cheney, que   profesaba su misma religión,   para convertir las invasiones a Afganistán e Irak,  en pingües   negocios  (petróleo y armas.)
 A estos asesinos seriales Dios no los castigó. Les   justificó sus crímenes haciéndolos  cada día   más ricos y poderosos.      


En la Escuela Primaria yo  tuve  una compañera (Soaje) que era  Metodista. Era mucha mejor persona que BUSH Y CHENEY.
En una primavera de 1954 fui  con Mis Padres  a una playa que estaba  sobre el río Uruguay.
En un momento dado me distraje viendo cómo  eran bautizados los nuevos adherentes de la iglesia metodista.
Las  personas ingresaban vestidas al río y el encargado del ritual les sumergía las cabezas en un rápido y corto movimiento.
El lugar  tomaba las características del río Jordán donde Jesús había bautizado a sus adeptos.
Era buena gente, tenían fe, y  no pensaban en invasiones y ni en  torturas.
 Una prima de  Mi Madre   decía que su tío, Mi Abuelo, era un vago. Que su esposa, Mi Abuela,  se pelaba el traste tratando de alimentar a sus cuatro hijas, mientras él se encerraba en una  sinagoga.
En el año 1998 yo  conocí en Israel a un exdelincuente que cuando recuperó su libertad  se volvió un  creyente de la primera hora. Su congregación lo controlaba y mantenía para que no volviera  a delinquir.