DIOS ESTÁ PRÓFUGO, solo está presente en
aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar
la soledad, a consolarlos ante la pérdida de un ser
querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y,
finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte.
En la tierra de MI PADRE nuestra presencia databa del año
mil.
Bajo control polaco-lituano fuimos utilizados por la
nobleza como cobradores de impuestos,
por lo que las masas empobrecidas nos
identificaron con los opresores.
También aquí Bogdan CHMELNICKi y sus cosacos nos
masacraron.
A finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la
región pasó a dominio del imperio ruso, nuestra situación empeoró.
Los forajidos se convirtieron en héroes nacionales y,
bajo una popular tradición antisemita, todo hebreo fue identificado como un
extranjero y aliado del gobierno
moscovita.
Para 1939 nuestra población ucraniana--soviética
sumaba un millón y medio de personas.
En 1941, cuando el Ejército Rojo se replegó ante la
inminente invasión alemana, las fuerzas nacionalistas recibieron como
libertadores a los invasores nazis.
Comenzó la
masacre sistemática de hebreos. Pandillas de ultranacionalistas ucranianos
llevaron a cabo pogromos en conjunto con las SS, asesinando a gran parte de la
población hebrea.
EN TRES DÍAS TREINTA Y TRES MIL PERSONAS FUERON
EJECUTADAS EN BABI YAR
Igual que en Polonia, en Ucrania el antisemitismo sigue siendo la fuerza
motriz de una sociedad incapaz de reconocer
su condición de corrupta, inmunda
y vacía de toda moral.
Los hebreos que
tuvieron una activa participación en
la REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE, fueron
asesinados por un émulo de Hitler:
el georgiano José Stalin.
YO NUNCA CREÍ EN EL COMUNISMO, porque los porque los
que creen en el, lo viven manchando.
Ese ateísmo ideológico les permitió todo tipo de matanzas como aquella
ocurrida en los BOSQUES DE KATYN, donde veinte mil oficiales polacos fueron
ejecutados a mansalva sin razón alguna.
Aprovechando la coyuntura, la dirigencia soviética le
echó a la culpa a los nazis.
Pasados los años se supo la verdad. Pero no hubo
justicia para los muertos.
Si Dios
abandonó a los vivos, qué podía
importarle los muertos.
A
pesar del horror de la Segunda Guerra Mundial, el hombre no escarmentó.
Siguió
guerreando en Corea 1951-1953, después
en el Vietnam con Francia, en 1952;
cambiando la posta con los yanquis
1959-1975. Amén de los conflictos fronterizos entre árabes e israelíes, y otros
tantos en el continente africano.
LA
MASACRE DE LOS KURDOS llevados a cabo sistemáticamente por los turcos yo lo
asociaba a lo hecho por el imperio otomano contra el indefenso pueblo armenio que
tuvo su propia shoá con la muerte de un millón y medio de personas.
LOS KURDOS. Es
un pueblo de origen indoeuropeo que se asentó en el sur de Anatolia, Asia Menor, en el siglo X adC. Se considera que sus orígenes
se remontan a los medos que
se enfrentaron primero a los asirios y luego a los persas, siendo derrotados en el año 550 adC.
Un
ensayo de gran guerra, que no pasó a mayores, se desató entre CHINA Y LA INDIA, por un litigio fronterizo, en el año 1962.
La Guerra Fría fue un gran negocio para los espías que
vendían carne podrida a destajo, tanto a norteamericanos como a rusos.
También
hubo un lado trágico cuando la Unión
Soviética invadió a algunos de los
países satélites porque
intentaban romper la Cortina de Hierro.
Tropas
rusas entraron a Checoslovaquia, Hungría y Polonia, eliminando físicamente a
todos aquellos que anidaban en
sus corazones, un sentimiento libertario.
Y
Dios se hizo el distraído, como siempre.
Durante
cuatro días, en el año 1969, se desarrolló la Guerra del Fútbol o la Guerra de las Cien Horas, llamada así por la coincidencia de este hecho
con los derivados de un partido de fútbol que enfrentó a las selecciones
nacionales de HONDURAS Y EL SALVADOR,
por las eliminatorias para la Copa Mundial de 1970.
Dos
mil los combatientes perdieron la
vida por una pelota.
En
1978 Argentina y Chile, estuvieron a
punto llegar a las armas por un laudo
fronterizo.
Cuatro
años después, con un armamento
totalmente obsoleto, el Gobierno militar
argentino se lanzó a recuperar las Islas Malvinas.
Esta
aventura bélica, le costó al país, la pérdida de seiscientas vidas. Creo que
fueron dos veces más.
Los
culpables de este desastre siguieron viviendo como señores. E iban a misa para
reencontrarse con ese Dios que los protegía en la salud y en la enfermedad.
A
los yanquis no les alcanzó el desastre de Vietnam para involucrarse en Panamá
por la posesión del Canal que, finalmente, lo devolvieron a sus reales
dueños.
Después
intentaron derrocar al dictador cubano Fidel Castro.
En
1961, EEUU., se dio cuenta que Fidel
jugaría su propio partido sin árbitros capitalistas, entonces organizó la
fallida invasión a Bahía Cochinos, también conocida como Playa Girón.
Los
anticastristas demostraron ser una escoria que hicieron de Miami, la ciudad más
corrupta del país del Norte.
En
1983, EEUU., recordando la experiencia cubana, invadió Granada, para evitar la
instalación de un régimen marxista-- leninista.
El
presidente norteamericano, el metodista George Walker Bush, se dejó convencer
por su vice, Dick Cheney, que profesaba
su misma religión, para convertir las
invasiones a Afganistán e Irak, en pingües negocios
(petróleo y armas.)
A estos asesinos seriales Dios no los castigó.
Les justificó sus crímenes
haciéndolos cada día más ricos y poderosos.
En
la Escuela Primaria yo tuve una compañera (Soaje) que era Metodista. Era mucha mejor persona que BUSH Y
CHENEY.
En
una primavera de 1954 fui con Mis
Padres a una playa que estaba sobre el río Uruguay.
En
un momento dado me distraje viendo cómo
eran bautizados los nuevos adherentes de la iglesia metodista.
Las personas ingresaban vestidas al río y el
encargado del ritual les sumergía las cabezas en un rápido y corto movimiento.
El
lugar tomaba las características del río
Jordán donde Jesús había bautizado a sus adeptos.
Era
buena gente, tenían fe, y no pensaban en
invasiones y ni en torturas.
Una prima de
Mi Madre decía que su tío, Mi
Abuelo, era un vago. Que su esposa, Mi Abuela,
se pelaba el traste tratando de alimentar a sus cuatro hijas, mientras
él se encerraba en una sinagoga.
En
el año 1998 yo conocí en Israel a un
exdelincuente que cuando recuperó su libertad
se volvió un creyente de la
primera hora. Su congregación lo controlaba y mantenía para que no
volviera a delinquir.