Friday, December 27, 2019

DIOS ESTA PRÓFUGO (VII)



 A cada paso una mentira.


MIS PADRES  nacieron en dos  países malditos: ( Polonia Mi Madre, y en Ucrania, Mi Padre), tan es así que en la SGM ayudaron a los nazis a destruir nuestras prósperas comunidades.
Mis Padres cuando llegaron a la Argentina, tendieron un manto de olvido con el pasado a punto tal que no volvieron a hablar  el idioma de esos pueblos eslavos.
   Las olas migratorias hebreas en Polonia  se iniciaron en el  año 1264 cuando BOLESLAV EL PIADOSO, promulgó una Carta de Protección por medio de la cual nos concedió la  ciudadanía.
Entonces,  fieles a sus costumbres sacrosantas sectores de la Iglesia católica  iniciaron una violenta campaña
contra nosotros.
Para 1454 nuestros privilegios fueron virtualmente abolidos y entre los años  1483 y 1491 NOS  EXPULSARON  de Varsovia y Cracovia.
  Durante el siglo XVI hubo un mejoramiento en nuestra situación: se establecieron escuelas rabínicas y las comunidades crecieron y prosperaron.
NUESTRAS PENURIAS volvieron   cuando el  atamán Bogdan Chmelnicki (n.1595) y sus cosacos, llevaron a cabo  una matanza semejante a la  padecida   durante la SGM.
Y DIOS NO LO CASTIGÓ.
 A finales de 1700 Polonia fue dividida entre Rusia, Prusia y Austria y la mayor concentración de hebreos permaneció bajo dominio ruso, siendo víctimas de un  antisemitismo creciente.
Tras la restauración de LA REPÚBLICA polaca en 1918, cerca de tres millones de hebreos volvieron a reunirse bajo la misma bandera, convirtiéndose en  la mayor  comunidad existente en la Diáspora. 
Durante la Segunda Guerra Mundial todos ellos  fueron asesinados en los campos nazis ante la indiferencia y la complicidad generalizada de la población polaca.
Un año después de finalizada la guerra los hebreos que permanecieron en Polonia, se vieron hostigados por la población civil.
La atmósfera de violencia alcanzó su clímax en 1946, en la CIUDAD DE KIELCE,   al propagarse el falso rumor
que  habíamos matado niños polacos, (la burda acusación de asesinato ritual),   lo que produjo  un virulento pogromo en el que fueron asesinados más de cuarenta  hebreos.
DURANTE LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS, en el año 1967, las autoridades comunistas polacas iniciaron una campaña virulentamente en contra la población de origen hebreo.  Muchos  fueron despedidos de sus trabajos y sus condiciones de vida se deterioraron. 
Con la caída del sistema comunista y el consecuente quebranto de la economía   el antisemitismo  adquirió nuevos bríos.
Los grupos extremistas y nacionalistas nos culpaban de todos los males que sufría el país. 
En 1989 comenzaron a formarse en Polonia partidos abiertamente racistas, fascistas y nacionalistas. 
Y DIOS SE HIZO EL DESENTENDIDO.
 En la tierra de MI PADRE nuestra presencia databa del  año mil. 
Bajo control polaco-lituano fuimos utilizados por la nobleza como cobradores  de impuestos, por lo que las masas empobrecidas nos  identificaron  con los opresores. También aquí Bogdan Chmelnicki y sus cosacos nos masacraron.
 A finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la región pasó a dominio del imperio ruso,   nuestra situación empeoró.
Los forajidos se convirtieron en héroes nacionales y, bajo una popular tradición antisemita, todo hebreo fue identificado como un extranjero y aliado  del gobierno moscovita.
Para 1939 nuestra población UCRANIANA--SOVIÉTICA sumaba un millón y medio de personas.
En 1941, cuando el Ejército Rojo se replegó ante la inminente invasión alemana, las fuerzas nacionalistas recibieron como libertadores a los invasores nazis.
Comenzó   la masacre sistemática de hebreos. Pandillas de ultranacionalistas ucranianos llevaron a
cabo pogromos en conjunto con las SS, asesinando a gran parte de la población hebrea. 
En tres días treinta y tres mil personas fueron ejecutadas en BABI YAR.
Igual que en Polonia, en Ucrania  el antisemitismo sigue siendo la fuerza motriz  de una sociedad incapaz de     reconocer  su condición de  corrupta, inmunda y   vacía de toda moral.
Los hebreos  que tuvieron una activa participación en    la REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE, fueron   asesinados por un émulo de Hitler:  el georgiano José Stalin.
Yo nunca creí en el comunismo soviético, porque los rusos viven  manchando las mejores ideas.
Ese ateísmo ideológico les  permitió todo tipo de matanzas como aquella ocurrida en los BOSQUES DE KATYN, donde veinte mil oficiales polacos fueron ejecutados a mansalva sin razón alguna.
Aprovechando la coyuntura, la dirigencia soviética le echó a la culpa a los nazis.
Pasados los años se supo la verdad. Pero no hubo justicia para los muertos.
Si  Dios abandonó a los vivos, qué podía  importarle los muertos. 
A pesar del horror de la Segunda Guerra Mundial, el hombre no escarmentó.
Siguió guerreando en  Corea 1951-1953, después en el Vietnam con Francia, en   1952; cambiando la posta con los   yanquis 1959-1975. Amén de los conflictos fronterizos entre árabes e israelíes, y otros tantos en el continente africano.
LA MASACRE DE LOS KURDOS llevados a cabo sistemáticamente por los turcos yo lo asociaba a lo hecho por el imperio otomano contra el indefenso pueblo   armenio que tuvo su  propia shoá  con la
muerte de un  millón y medio de personas.
Los kurdos. Es un pueblo de origen indoeuropeo que se asentó en el sur de Anatolia, Asia Menor,  en el siglo X adC. Se considera que sus orígenes se remontan a los medos que se enfrentaron primero a los asirios y luego a los persas, siendo  derrotados en el año 550 adC.
 Un ensayo de gran guerra, que no pasó a mayores, se desató  entre China y la India, por un  litigio fronterizo, en el año 1962.
 La Guerra Fría   fue un gran negocio para los espías que vendían carne podrida a destajo, tanto a norteamericanos como  a rusos.
También hubo un lado trágico  cuando la Unión Soviética invadió  a algunos de los países    satélites porque intentaban romper  la Cortina de Hierro.
Tropas rusas entraron a Checoslovaquia, Hungría y Polonia, eliminando físicamente a todos aquellos que  anidaban en sus corazones, un sentimiento libertario.
Y DIOS SE HIZO EL DISTRAÍDO, COMO SIEMPRE.
  Durante cuatro días, en el año 1969,  se desarrolló la Guerra del Fútbol o la GUERRA DE LAS CIEN HORAS,  llamada así por la coincidencia de este hecho con los derivados de un partido de fútbol que enfrentó a las selecciones nacionales de Honduras y El Salvador, por   las eliminatorias para la Copa Mundial  de 1970. 
Dos mil los combatientes     perdieron la vida por una pelota.
En 1978 Argentina y Chile,  estuvieron a punto llegar a las armas  por un laudo fronterizo.
Cuatro años después, con un  armamento totalmente obsoleto,   el Gobierno militar argentino se lanzó a recuperar las Islas Malvinas.
Esta aventura bélica, le costó al país, la pérdida de seiscientas vidas. Creo que fueron dos veces más.
 Los culpables de este desastre siguieron viviendo como señores. E iban a misa para reencontrarse con ese Dios que los protegía en la salud y en la enfermedad.
( todos los temas en diosestaprofugo.blogspot.com)