A cada paso una mentira.
MIS
PADRES nacieron en dos países malditos: ( Polonia Mi Madre, y en
Ucrania, Mi Padre), tan es así que en la SGM ayudaron a los nazis a destruir
nuestras prósperas comunidades.
Mis
Padres cuando llegaron a la Argentina, tendieron un manto de olvido con el
pasado a punto tal que no volvieron a hablar
el idioma de esos pueblos eslavos.
Las olas migratorias hebreas en Polonia se iniciaron en el año 1264 cuando BOLESLAV EL PIADOSO, promulgó
una Carta de Protección por medio de la cual nos concedió la ciudadanía.
Entonces, fieles a sus costumbres sacrosantas sectores
de la Iglesia católica iniciaron una
violenta campaña
contra
nosotros.
Para
1454 nuestros privilegios fueron virtualmente abolidos y entre los años 1483 y 1491 NOS EXPULSARON
de Varsovia y Cracovia.
Durante el siglo XVI hubo un mejoramiento en
nuestra situación: se establecieron escuelas rabínicas y las comunidades
crecieron y prosperaron.
NUESTRAS
PENURIAS volvieron cuando el atamán Bogdan Chmelnicki (n.1595) y sus
cosacos, llevaron a cabo una matanza
semejante a la padecida durante la SGM.
Y
DIOS NO LO CASTIGÓ.
A finales de 1700 Polonia fue dividida entre
Rusia, Prusia y Austria y la mayor concentración de hebreos permaneció bajo
dominio ruso, siendo víctimas de un
antisemitismo creciente.
Tras
la restauración de LA REPÚBLICA polaca en 1918, cerca de tres millones de
hebreos volvieron a reunirse bajo la misma bandera, convirtiéndose en la mayor
comunidad existente en la Diáspora.
Durante
la Segunda Guerra Mundial todos ellos
fueron asesinados en los campos nazis ante la indiferencia y la
complicidad generalizada de la población polaca.
Un
año después de finalizada la guerra los hebreos que permanecieron en Polonia,
se vieron hostigados por la población civil.
La
atmósfera de violencia alcanzó su clímax en 1946, en la CIUDAD DE KIELCE, al propagarse el falso rumor
que habíamos matado niños polacos, (la burda acusación
de asesinato ritual), lo que produjo un virulento pogromo en el que fueron
asesinados más de cuarenta hebreos.
DURANTE
LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS, en el año 1967, las autoridades comunistas polacas
iniciaron una campaña virulentamente en contra la población de origen
hebreo. Muchos fueron despedidos de sus trabajos y sus
condiciones de vida se deterioraron.
Con
la caída del sistema comunista y el consecuente quebranto de la economía el antisemitismo adquirió nuevos bríos.
Los
grupos extremistas y nacionalistas nos culpaban de todos los males que sufría
el país.
En
1989 comenzaron a formarse en Polonia partidos abiertamente racistas, fascistas
y nacionalistas.
Y
DIOS SE HIZO EL DESENTENDIDO.
En la tierra de MI PADRE nuestra presencia
databa del año mil.
Bajo
control polaco-lituano fuimos utilizados por la nobleza como cobradores de impuestos, por lo que las masas
empobrecidas nos identificaron con los opresores. También aquí Bogdan
Chmelnicki y sus cosacos nos masacraron.
A finales del siglo XIX y principios del XX,
cuando la región pasó a dominio del imperio ruso, nuestra situación empeoró.
Los
forajidos se convirtieron en héroes nacionales y, bajo una popular tradición
antisemita, todo hebreo fue identificado como un extranjero y aliado del gobierno moscovita.
Para
1939 nuestra población UCRANIANA--SOVIÉTICA sumaba un millón y medio de
personas.
En
1941, cuando el Ejército Rojo se replegó ante la inminente invasión alemana,
las fuerzas nacionalistas recibieron como libertadores a los invasores nazis.
Comenzó la masacre sistemática de hebreos. Pandillas
de ultranacionalistas ucranianos llevaron a
cabo
pogromos en conjunto con las SS, asesinando a gran parte de la población
hebrea.
En
tres días treinta y tres mil personas fueron ejecutadas en BABI YAR.
Igual
que en Polonia, en Ucrania el
antisemitismo sigue siendo la fuerza motriz
de una sociedad incapaz de
reconocer su condición de corrupta, inmunda y vacía de toda moral.
Los
hebreos que tuvieron una activa
participación en la REVOLUCIÓN
BOLCHEVIQUE, fueron asesinados por un
émulo de Hitler: el georgiano José
Stalin.
Yo
nunca creí en el comunismo soviético, porque los rusos viven manchando las mejores ideas.
Ese
ateísmo ideológico les permitió todo
tipo de matanzas como aquella ocurrida en los BOSQUES DE KATYN, donde veinte
mil oficiales polacos fueron ejecutados a mansalva sin razón alguna.
Aprovechando
la coyuntura, la dirigencia soviética le echó a la culpa a los nazis.
Pasados
los años se supo la verdad. Pero no hubo justicia para los muertos.
Si Dios abandonó a los vivos, qué podía importarle los muertos.
A
pesar del horror de la Segunda Guerra Mundial, el hombre no escarmentó.
Siguió
guerreando en Corea 1951-1953, después
en el Vietnam con Francia, en 1952;
cambiando la posta con los yanquis
1959-1975. Amén de los conflictos fronterizos entre árabes e israelíes, y otros
tantos en el continente africano.
LA
MASACRE DE LOS KURDOS llevados a cabo sistemáticamente por los turcos yo lo
asociaba a lo hecho por el imperio otomano contra el indefenso pueblo armenio que
tuvo su propia shoá con la
muerte de un millón y
medio de personas.
Los kurdos. Es un pueblo de origen indoeuropeo que se asentó en el sur de Anatolia,
Asia Menor, en el siglo X adC. Se considera que sus orígenes
se remontan a los medos que
se enfrentaron primero a los asirios y luego a los persas, siendo derrotados en el año 550 adC.
Un ensayo de gran guerra, que no pasó a
mayores, se desató entre China y la
India, por un litigio fronterizo, en el
año 1962.
La Guerra Fría fue un gran negocio para los espías que
vendían carne podrida a destajo, tanto a norteamericanos como a rusos.
También
hubo un lado trágico cuando la Unión
Soviética invadió a algunos de los
países satélites porque
intentaban romper la Cortina de Hierro.
Tropas
rusas entraron a Checoslovaquia, Hungría y Polonia, eliminando físicamente a
todos aquellos que anidaban en sus corazones,
un sentimiento libertario.
Y
DIOS SE HIZO EL DISTRAÍDO, COMO SIEMPRE.
Durante cuatro días, en el año 1969, se desarrolló
la Guerra del Fútbol o la GUERRA DE LAS CIEN HORAS, llamada así por la coincidencia de este hecho
con los derivados de un partido de fútbol que enfrentó a las selecciones
nacionales de Honduras y El Salvador, por las eliminatorias para la Copa Mundial de 1970.
Dos
mil los combatientes perdieron la
vida por una pelota.
En
1978 Argentina y Chile, estuvieron a
punto llegar a las armas por un laudo
fronterizo.
Cuatro
años después, con un armamento
totalmente obsoleto, el Gobierno militar
argentino se lanzó a recuperar las Islas Malvinas.
Esta
aventura bélica, le costó al país, la pérdida de seiscientas vidas. Creo que
fueron dos veces más.
Los culpables de este desastre siguieron
viviendo como señores. E iban a misa para reencontrarse con ese Dios que los
protegía en la salud y en la enfermedad.
(
todos los temas en diosestaprofugo.blogspot.com)
No comments:
Post a Comment