Sunday, May 24, 2020

DIOS ESTA PROFUGO (XIV)



A cada paso una mentira
En  Lisboa,  en el año1671 ya no había hebreos. Sin embargo, por  el robo de una hostia se culpó  a un
grupo de  marranos,   comúnmente llamados:“ nuevos cristianos,”  que se habían convertido al catolicismo para salvar el pellejo. Sin embargo, fueron masacrados como a aquellos   que se negaron a abjurar de su fe.
Y Dios no castigó a los asesinos.
Cuando la   PESTE NEGRA asoló Europa, la reacción popular fue extrema: arremetieron contra nosotros
acusándonos de   envenenar los pozos de agua para destruir la cristiandad.
Miles de hebreos fueron aplastados.
Si algo nos faltaba fue la aparición de Los FLAGELANTES UN MOVIMIENTO ALEMÁN que  durante la Peste Negra su gente  se azotaba  y de paso expiaban   sus pecados, matando a quienes  consideraban los asesinos de  Cristo.
Las boñigas humanas apestaron la Tierra en todas las épocas.
Los flagelantes. Pensaban que  recreando la Pasión de Cristo (penitencia), lograrían salvarse de la peste negra, considerando  que era un castigo divino.
Durante las Cruzadas fueron aniquiladas  nuestras comunidades alemanas de Spira, Worms, Maguncia y Colonia.
 Según las necesidades de los católicos   se nos acusaba de todo y de lo contrario al mismo tiempo: si éramos pobres, éramos parásitos, sucios, piojosos. Si éramos ricos, éramos usureros, que adoraban el dinero y arruinaban a los cristianos.
Ya en el  siglo XI Dios estaba  prófugo.
En el siglo XVI se produjo un cisma en la Iglesia, y nació el PROTESTANTISMO, que entre otras facetas buscó recuperar las raíces hebreas del cristianismo. 
Inútiles fueron  nuestras  esperanzas  de tener de nuestro lado a  una Iglesia  compasiva.  
Uno de mis hijos me preguntó: “¿por qué tanto odio hacia nosotros?”
Con mi lógica humana no supe qué responderle.
En pleno año 2012  alguien escribió: “Los Sionistas no quieren perder sus privilegios hegemónicos es por eso que están empujando al mundo a una nueva guerra devastadora mundial, igual que lo hicieron
anteriormente, para empezar de cero, saben que la guerra nuclear es la única salida que tienen.
Su fraude ya no puede seguir más, es por eso que quieren patear el tablero y echar el mundo abajo.
La invasión y genocidio en Libia, las provocaciones a Siria e Irán empujando a Rusia y a China a la III Guerra mundial, es lo que ellos están buscando y están vmoviendo toda su maquinaria hacia ese objetivo.”
 Es increíble que sigan  existiendo tantos  resentidos sociales  capaces de querernos   cepillar siempre en base a   burdas mentiras.  
Recientemente salió a la luz la situación vivida por tres soldados de origen hebreo, durante la GUERRA DE MALVINAS.
Sus jefes tuvieron hacia ellos la misma actitud despectiva como si no fueran combatientes sino integrantes de alguna secta diabólica.
Y pensar que Israel ayudó al Ejército argentino.
EL ANTISEMITISMO ARGENTINO se corresponde con la  prédica recibida, empezando por los sectores más retrógrados del clero, pasando por el Ejército, siguiendo por  los sindicalistas,  y terminando    por  los políticos.
Hay otros  energúmenos, a quienes  también  les cuadra tirarnos mierda, con tal de ocultar su propia bosta.   
Y Dios sigue sin aparecer.
EL ODIO  hacia mi pueblo es un sentimiento  alimentado   durante siglos por la Iglesia Católica.
Esa  animadversión prospera  en la ignorancia.
Por eso se nos ha calumniado, satanizado, perseguido  y  masacrado, en los países donde el clero católico  ha tenido una mayor influencia.
A pesar que mi pueblo ha sido el primero en creer en un único Dios se lo considera una "raza maldita" de "pérfidos". Para ello hacen uso de   interpretaciones tendenciosas de las Sagradas Escrituras. 
Si un hijo puede llegar a odiar a su padre, qué problema que la Iglesia Católica, nos haya maltratado a pesar que le hemos dado todos los elementos para que organizaran  su  curro universal.
 Jesucristo practicaba la religión judía, sin embargo los católicos se encargaron de envolver su creencia en un gran paquete de odio y extermino.
“Cuando murió (Jesús) tomaron  su  cuerpo   y lo envolvieron en vendas con los aromas conforme a la costumbre judía de sepultar.”
Esto lo escribió  el hebreo  Mateo Levi, considerado uno   de los   Padres de la Iglesia de Roma. 
A la Iglesia Católica siempre le molestó que practicáramos el   verdadero monoteísmo.  Que no aceptáramos ese enorme muestrario de santos y vírgenes.  
En distintas épocas los  hebreos europeos trataron de   mantener un  comportamiento social  como el de cualquier gentil y así le fue.
EL FALLECIDO CARDENAL FRANCÉS,   JEAN MARIE LUSTIGER,  un hebreo convertido,  se salvó  de    ser    horneado en un campo nazi  gracias a la bondad de una familia católica. En cambio, su madre  murió  en el campo de exterminio  de Auschwitz.
La alemana de origen hebreo,  convertida al catolicismo,   EDITH STEIN, conocida como  Santa Teresa
Benedicta de la Cruz (n.1891)  terminó con su vida en los hornos de Auschwitz. De nada le sirvió su cristianización a esta monja de las Carmelitas.  Mucho menos escribirle al papa Pio XII por  sentirse consternada viendo un  mundo en llamas.
Y el Pío no dijo ni pío y Dios no se dio por enterado.
Ningún antisemita se niega a recibir tratamiento de un médico hebreo. Mucho menos de recurrir a medicamentos creados por científicos hebreos. 
Somos una  raza pérfida que beneficia a la Humanidad. ¡Qué paradoja!
El procurador romano PONCIO PILATOS, según  Filón de Alejandría,  era "de carácter inflexible y duro, sin ninguna consideración, cuyo gobierno en Israel  se caracterizó por su corrupción, robos, actos de violencia, ofensas, brutalidades, e innumerables
 condenas sin  previo proceso.”
Todos los antisemitas tienen el  perfil de Pilatos.


Wednesday, May 6, 2020

DIOS ESTA PROFUGO (XIII)




 LOS "RUSOS" Y EL "SOVIET ARGENTINO". En 1919, la ciudad de Buenos Aires albergaba a más de un millón y medio de habitantes, con un alto porcentaje de inmigrantes europeos, de los cuales entre 70.000 Y 100.000 ERAN JUDÍOS. Por entonces -aún en mayor medida que hoy– las simplificaciones para identificar a los extranjeros eran moneda corriente: todo español era un "gallego", todo árabe era "turco", y los judíos eran sencillamente "rusos".
Esta última generalización -que no era sólo patrimonio del común de la gente sino de las fuerzas policiales y de buena parte de la clase política – produjo, en medio de la agitación obrera y el temor que despertaba la Revolución Rusa, una ecuación de sentido común que derivó en sangre durante la Semana Trágica.
Cuando se desató la huelga de LOS TALLERES VASENA se empezó a hablar de la existencia de un "soviet argentino" y, como el único soviet conocido y temido era el ruso, "los rusos" se transformaron de inmediato en blanco privilegiado de la represión.
El propio jefe de Policía, comisario JUSTINO TORANZO, denunciaba una "intensa agitación anarquista provocada por numerosos sujetos de la colectividad ruso-israelita y la propaganda que hacen en ruso y hebreo", según consta en el Archivo General del Ministerio del Interior.
Eso desató lo que pronto se llamaría "el pogrom de Buenos Aires", utilizando el término con que se denominaban los ataques a las poblaciones judía en el Imperio Ruso y otros países del Este europeo.
La policía no tardó en "identificar" al líder del supuesto soviet argentino: PEDRO PINIE WALD, un judío polaco nacionalizado argentino que había sido obrero hojalatero en su tierra pero que en Buenos Aires se había transformado en periodista y escribía en la publicación en idish Avangard y en el diario Die Presse. Fue uno de los primeros detenidos y así lo relató:
"Nos dirigimos al Avangard, en la calle Ecuador. En la calle, cerca de las ventanas, todavía estaba el montón de ceniza negra, restos de los objetos y enseres quemados. No quedaba allí otra cosa que las paredes desnudas. (…) Al salir, no advertimos ninguna presencia sospechosa. Íbamos por Corrientes cuando oímos la orden: '¡Caminen derecho!'. Era un oficial del ejército, que avanzaba desde atrás y estaba a dos pasos de nosotros: 'Están arrestados',  nos informó".
Pinie Wald fue trasladado a la Comisaría Séptima, donde lo sometieron a tormentos para que confesara que era el líder del "soviet argentino" y revelara cuáles eran los planes de la supuesta conspiración que encabezaba.
Le salvó la vida el abogado y dirigente del Partido Socialista Federico Pinedo quién, avisado de la detención, se presentó rápidamente en la comisaría y evitó que lo siguieran torturando.
Muchos años después, Wald -que murió en Buenos Aires en la década de los '60– dejó testimonio del pogrom y de su propio calvario en una novela escrita en idish, Koschmar (Pesadilla), que hoy es inhallable.
RELATOS DE UN POGROM. La represión de la Semana Trágica, centrada en un principio en los obreros de Talleres Vasena y en las movilizaciones proletarias que apoyaban sus reclamos, no demoró de ampliarse hacia los barrios de Once y Villa Crespo, epicentro comercial y habitacional de "los rusos".
La policía y comandos integrados por civiles –mayormente por militantes radicales y católicos antisemitas– se centraron allí en atacar salvajemente a todo aquel que fuera o pareciera judío, sin importar sexo, edad u ocupación. La mayoría de ellos no eran obreros ni tenían actividad política ni sindical.
EL INCENDIO EN TALLERES METALÚRGICOS VASENA. Un anónimo cronista del diario La Crítica describió así los hechos: "Hombres, mujeres y niños fueron maltratados brutalmente, cual si existiera el propósito de extirpar a esa raza atormentada. Los rusos eran atormentados con saña feroz por los ebrios polizontes, y no pocos fueron ultimados a palos y bayonetazos. Se puede decir que ni un solo ruso salió ileso de las garras policiales. Por los pasillos del Departamento de Policía desfilaban los flagelados y ensangrentados. En el departamento central de Policía, cincuenta hombres, ante el cansancio de azotar, se alternaban para cada judío. Con fósforos quemaban las rodillas de los judíos mientras atravesaban con alfileres sus heridas abiertasEn la comisaría 7a les orinan en la boca".
La participación de grupos de civiles -algunos de los cuales pocos días después constituirían la Liga Patriótica– en el pogrom quedó documentada por, entre otros, el periodista y escritor Arturo Cancela en sus Tres relatos porteños: "Jóvenes con brazaletes, armados de palos y carabinas, detienen a todos los individuos que llevaban barba; los de las carabinas les pinchan el vientre o se cuelgan de las barbas -escribió-. Otros apedrean los vidrios de las casas de comercio cuyos propietarios abundan en consonantes".
Otro testigo que relató en detalle los ataques a "los rusos" fue el escritor JUAN CARULLA. "En medio de la calle ardían pilas con libros y trastos viejos, entre los cuales podían reconocerse sillas, mesas y otros enseres domésticos, y las llamas iluminaban tétricamente la noche, destacando con rojizo resplandor los rostros de una multitud gesticulante y estremecida. Se luchaba dentro y fuera de los edificios; vi allí dentro a un comerciante judío. El cruel castigo se hacía extensivo a otros hogares hebreos. El ruido de los muebles y cajones violentamente arrojados a la calle se mezclaba con gritos de 'mueran los judíos'. Cada tanto pasaban a mi vera viejos barbudos y mujeres desgreñadas", contó.
Conmovido por lo que veía, también dejó testimonio de sus propias emociones. "Nunca olvidaré el rostro cárdeno y la mirada suplicante de uno de ellos, al que arrastraban un par de mozalbetes, así como el de un niño sollozante que se aferraba a la vieja levita negra, ya desgarrada", escribió.
LA PRÉDICA INCENDIARIA DE MONSEÑOR NAPAL En los años previos a la Semana Trágica formaba parte del sentido común de una parte de la opinión católica la creencia en la existencia de una asociación natural entre judaísmo y socialismo, movidos en una conjura común destinada a combatir a la Iglesia y obtener el predominio israelita sobre la Argentina y el mundo. Sin atender a esta forma, ya tradicional y naturalizada, de atribución de sentido, resulta imposible comprender los eventos antisemitas de la Semana Trágica – dice un siglo después a Infobae el historiador Daniel Lvovich.
En enero de 1919 el fuego de esa creencia fue ferozmente avivado por la prédica del vicario general de la Armada, monseñor Dionisio Napal. En un discurso pronunciado ante una multitud en la esquina de Junín y Corrientes -en pleno barrio de Once– el hombre acusó a los judíos de traidores y chupasangres, y caracterizó al socialismo como "una enfermedad judía".
En su libro Nacionalismo y antisemitismo en Argentina, Lvovich recupera una crónica de esos días publicada en Di Idische Tzáitung. "LOS CURAS COMENZARON EN CORRIENTES Y JUNÍN. Prosiguieron luego sus sermones contra los socialistas y los judíos, con la ayuda de la Policía, por todo Buenos Aires y los suburbios. El domingo organizaron una conferencia similar en la Avenida Sáenz y Esquiú, rodeados por policías y escoltados por bandidos locales que estaban armados con bastones de acero. Después del mitin partió una manifestación. En Caseros y Rioja pronunció el cura Napal un tenebroso y agresivo discurso", relata.
LA MANO DE OBRA EN EL POGROMO. Además de la participación de las "fuerzas legales" –la policía y el Ejército– en la represión de las Semana Trágica en general y en el pogrom en particular, los testimonios de la época dan cuenta del accionar de diferentes grupos integrados por civiles.
La UCR en el gobierno, presionada por la derecha conservadora y temerosa del fantasmagórico "soviet argentino" se vio en riesgo y, además de ordenar las acciones de la policía y el Ejército, convocó a través del Comité Capital, a cargo de Pío Zaldúa, a más de dos millares de militantes para que salieran a las calles a defender a Yrigoyen.
En su editorial del 10 de enero, el diario oficialista La Época decía: "Conviene establecer con toda precisión lo que ocurre para disipar malos  entendidos (sic) emanados de falsas informaciones. Se trata de una tentativa absurda, provocada y dirigida por elementos anarquistas, ajenos a toda disciplina social y extraños también a verdaderas organizaciones de los trabajadores… Jamás el Presidente de los argentinos cederá a la sugestión amenazante de las turbas desorbitadas".
Pero las radicales no fueron las únicas patotas parapoliciales que se lanzaron a reprimir por fuera de la legalidad. A ellas se sumaron los grupos conocidos como "Orden Social" y "Guardia Blanca" -un grupo de jóvenes católicos organizado bajo un nombre evocador de la Rusia zarista-, que pocos días después de la Semana Trágica constituirían, junto a oficiales de la Armada y el Ejército, la Liga Patriótica Argentina bajo las órdenes de Manuel Carlés.
VÍCTIMAS Y OLVIDO. A un siglo de la Semana Trágica y el pogromo contra "los rusos" no se ha podido establecer el número exacto de víctimas, aunque todas las fuentes señalan que hubo alrededor de mil muertos y un número muy superior de heridos. Un informe de la Embajada de Estados Unidos dice -con pretensión de ser preciso– QUE LO MUERTOS FUERON 1356, en tanto que la Embajada francesa contabilizaba alrededor de 800 víctimas fatales y MÁS DE 4 MIL HERIDOS.
En cuanto al pogromo, la única denuncia que se conoce es la del Comité de la Colectividad Israelita ante el Ministerio del Interior, donde se precisan "71 casos de ciudadanos israelitas heridos, golpeados y torturados por los uniformados en la calle o en las comisarías"Se estima que hubo alrededor de 180 muertos en la comunidad.
Durante muchos años, como si se tratara de una pequeña mamushka dentro de otra, el pogromo judío de enero de 1919 quedó oculto en el interior de los sucesos de la Semana Trágica que, a su vez, se fue transformando en un hecho cada vez más borroso de la historia argentina del Siglo XX.
Para Lvovich hay razones para que haya sido así:
-Me parece que no hubo el desarrollo de una política sistemática de memoria sobre los sucesos de enero de 1919, creo que debido a dos razones. En el campo del movimiento obrero, la marcada discontinuidad que implicó la crisis que llevó al anarquismo a su casi extinción y la muy posterior emergencia del peronismo, que provocó que no existieran portadores de una memoria obrera específica sobre la Semana Trágica. Tampoco hubo en el seno de la comunidad judías actores mayoritarios que desarrollaran iniciativas memoriales sobre los eventos específicamente antisemitas de 1919 – dice a Infobae.