Saturday, August 8, 2020

DIOS ESTÁ PRÓFUGO (XVII)

  Dios está prófugo, solo está presente en aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar la    soledad,  a consolarlos ante la pérdida de un ser querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y, finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte.

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EN   LA RELIGIÓN JUDÍA nadie se preocupa por robarles clientes a los otros credos. El que quiere convertirse al Judaísmo lo hace voluntariamente.

Los rabinos, tuvieron  sus reacciones fanáticas pero de entrecasa.

Los cultos que coexisten en  Israel son respetados.

En el año 1962 yo  estaba viviendo en Jerusalém.  Me fui con un grupo de amigos a refrescarme  a una pileta de natación  municipal.

De pronto  se oyen gritos e improperios en idish. En la calle integrantes del grupo ultra ortodoxo, GUARDIANES DE DIOS (Naturei Karta),  estaban protestando porque la breijat sjiá(pileta),  estaba abierta en Shabat.

Una mañana decidí visitar el barrio jerosolimitano de este grupo minoritario   descendiente   de hebreos húngaros  que se establecieron en la Ciudad Vieja de Jerusalén a comienzos del siglo XIX.

Me miraban con desconfianza  y  cuando traté de sacar unas fotos del lugar, casi me achuran.

No reconocen al Estado hebreo y siguen esperando la venida del Mesías.

Se van a morir  sin ver la pretendida redención.

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EN EL AÑO 1956 ME FUI A VIVIR A MENDOZA. Me alojé  en la casa de un rabino.

Su esposa era una arpía con todas las letras.  Invocaba a Dios, todo el día y todos los días.  Sin embargo, cuando se trataba de pesos  se volvía  impiadosa.

Como Mis Padres se demoraron  en  enviarle la cuota destinada  a mi manutención, la tipa me rajó de su casa sin sentir pena por mí, que era un chico asmático.

Después fui a dar con mis huesos a la casa de un matrimonio   húngaro sobreviviente de la SGM.

La dueña de casa-hay mujeres que son   jodidas-,  me limpió porque había recibido un pensionista que le pagaba un poco más.

A ella le perdoné su miserable actitud. En Auschwitz había   dejado de creer en Dios.

En el año 1997  viviendo en Israel, trabajé año y medio en   un geriátrico.

El dueño de esa casa de osamentas, era un joven israelí de padres iraquíes.

El tipo todas las mañanas rezaba, y con esto creía limpiar su conciencia y poder seguir  explotando al personal, a quien tenía  en negro.

Mataba de hambre a la gente que vivía en la institución y  le mentía a los familiares sobre las bondades  del lugar para poderles cobrar mucho más.

El dueño de la Humillación echó del laburo a un asistente mientras se reponía de una intervención quirúrgica. Como no estaba en la nómina solo podía ir a quejarse a magoya.

El  Dios prófugo  permitía que el dueño del geriátrico se

enriqueciera  aprovechándose del dolor ajeno.

Mi Padre decidió que yo tomara la comunión por una

cuestión social más que por convicción religiosa.

No quería  bancarse los comentarios de los conocidos   que su primogénito no había hecho el BAR MITZVÁ.

En el año 1995 un amigo me pidió que acompañara a un rabino como traductor. El religioso  había venido a Mar del Plata para controlar que   la  merluza fuera envasada respetándose el Kashrut.

El   pescado se iba a enviar  a un importante supermercado  de la ciudad  de BNEI BRAK, donde se concentra la segunda  comunidad religiosa de Israel después de Jerusalém.

Embarcamos un día viernes al atardecer y de pronto el rabino se dio cuenta que había salido la primera estrella y el pescado sin vender.

El rabino,  se había venido con un edecán. Entre los dos buscaron una solución bíblica para no afectar sus ingresos. Por esta changuita el dúo  iba a embolsar   quince mil dólares, en una repartija desigual, por supuesto.

Al anochecer del sábado abandonamos el barco.

El rabino se alojó en un hotel de lujo. A su edecán lo

mandó a una pocilga.

Por los visto el Dios prófugo  perdona   a todo aquel

que discrimina a su semejante.

 

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