En el África la transformación del sexo en actividad hace incluso con el aval de las familias que, sin medios de subsistencia, dejan que sus hijas se prostituyan y se vendan a los turistas.
La madre le pide a la hija que salga, para traer de comer y la joven, trabajando de este modo, logra mantener a sus padres y hermanos.
JÓVENES NIGERIANAS son confiadas por las familias los protectores locales; estos prometen encontrarles un trabajo honesto y bien retribuido en Italia o en otros países europeos.
Las familias pagan al explotador una fuerte suma por el pasaporte o por el viaje.
Las jóvenes apenas llegaron a destino, les quitan el pasaporte y todo documento personal, y le imponen el pago de una fuerte suma de dinero como compensación por los gastos del viaje. Esta deuda nunca la podrán saldar.
Luego son entregadas a viejas madamas nigerianas que les asignan un lugar donde irán a prostituirse.
En el primer trimestre del mes de marzo del año 2012, un fallo de un alto tribunal brasileño determinó que mantener relaciones sexuales con menores no siempre constituye delito de violación.
Esto desató una fuerte polémica y generó llamados del Gobierno y entidades privadas a revertirlo.
El acusado de violar a tres niñas de doce años de edad fue dejado en libertad porque los jueces consideraron que las menores ya se habían prostituido antes de mantener relaciones con el acusado.
Las perversiones sexuales se siguen manteniendo aun en las sociedades que se suponen modernas.
Los médicos cuando obtienen el título habilitante realizan el JURAMENTO HIPOCRÁTICO. Sin embargo, muchos de ellos se comportan hipócritamente frente al paciente.
Cuando se va a una consulta todo enfermo debe muñirse de buenos nervios y mucha paciencia, hasta que su majestad el doctor se digne a atenderlo.
Lo que más mortifica que al médico le importa poco y nada el tiempo ajeno. Por supuesto que su actividad no es gratuita.
MALAS PRAXIS Los talleristas del cuerpo humano se sacan entre ellos los ojos, pero cuando el enemigo viene de afuera responden corporativamente por más que no les asista la razón.
En mi época de enfermero, conocí a un médico que tenía un hijo cuadripléjico como consecuencia de una mala praxis.
Cuando quiso denunciar a los culpables fue amenazado sin ambages: que se olvidara de trabajar.
Si Dios no aparece para detener las guerras menos se preocupa cuando un médico la pifia.
Hace más de cinco años que pide justicia por lo que le pasó a su hija, madre de tres niños. La joven iba a ser operada por un cálculo en el hígado, pero no soportó la anestesia y quedó en estado vegetativo.
Una joven de treinta y tres años murió luego de ser intervenida quirúrgicamente por cálculos biliares en tres oportunidades. Finalmente no salió viva del quirófano.
El padre de la joven presentó la denuncia por mala praxis y seguirá golpeando puertas que nunca se abrirán.
Una joven de veintitrés años de edad perdió la vida luego de ser atendida, según reza en el certificado médico, por stress laboral y luego por un resfrío, finalmente murió de hantavirus.
Su padre denunció que no se le realizaron los exámenes pertinentes que podrían haber salvado la vida de su hija
Para la Salud Pública, siempre falta presupuesto.
En cambio, el despilfarro estatal no tiene límites y no hay Justicia que se atreva a juzgar a los que roban del erario a mano llena.
El padre de un adolescente de quince años denunció que su hijo murió por una mala praxis.
El desconsolado progenitor dijo que fue amenazado por las autoridades del centro asistencial para que no denunciara el caso. Y que “ hay personas en la clínica que están siendo apretadas para que no vayan a declarar y que si hablan serán sancionados.
Las personas responsables de la mala praxis siguen ejerciendo la profesión.”
Cuando yo estudiaba Enfermería en una ocasión presencié una serie de partos.
No podía entender por qué los médicos tenían que gritarle a las parturientas y mucho menos porque fumaban en la sala de partos.
Un obstetra mientras realizaba una episiotomía haciéndose el jocoso, simuló que arrojaba la ceniza del faso dentro de la vagina.
Muchas almas desalmadas deberían tomarse un tiempo y reflexionar si les gustaría recibir un trato similar a los que ellos le brindan a sus semejantes.
Quizá no lo hace porque saben que Dios está prófugo y que no hay castigo terrenal ni celestial para ningún mortal.
En mi condición de exenfermero debo reconocer que también en mi profesión hay actos de mala praxis. Tiene que ver, en muchos casos, por la mala formación del profesional que es utilizado como mano de obra barata y a quien se le puede achacar de muchas cosas, al no tener una legislación que lo defienda frente a cualquier tipo de atropello.
EN URUGUAY se han producido hechos aberrantes en pleno siglo XXI.
Según las investigaciones realizadas dos enfermeros serían autores de la muerte de doscientos pacientes argumentando que fueron cometidos por razones humanitarias ya que las víctimas eran enfermos terminales, algo que no se constató.
Los presuntos autores de dichas muertes trabajaban en unidades cardiológicas de la capital uruguaya.
Las muertes de esas personas se habrían producido por la administración de una sustancia toxica por vía intravenosa.
Uno puede llegar a pensar que los dos enfermeros uruguayos se vieron influenciados por la prédica del
DR. MUERTE, (el patólogo Jack Kevorkian, n.1928), sólo que la eutanasia la aplicaron sin el consentimiento de los pacientes.
El médico armenio-estadounidense desató una controversia mundial cuando creó una máquina para
aliviar el sufrimiento de personas que se hallaban en una fase terminal de su enfermedad.
Kevorkian asistió a ciento treinta personas, para que tuvieran lo que él llamó “una muerte digna.”
Leído fríamente uno siente que es una verdadera calamidad, desde una retrospección histórica no es ninguna novedad.
Se han publicado libros, se han visto películas, como hombres y niños han sido cobayitos de la India para probar la eficacia de distintos medicamentos y que terminaron con sus vidas.
“La mujer muestra su brazo amputado ante las cámaras; una enfermera confundió una vena con una arteria.”
La llevaron de urgencia a un hospital. Cuando se despertó de la anestesia se encontró con el brazo cortado a la altura del codo.
La enfermera sigue en sus funciones y Dios no se dio por
enterado.
La mujer cursaba la trigésima sexta semanas de gestación cuando ingresó al hospital donde le diagnosticaron bradicardia fetal, un descenso de la frecuencia cardíaca del bebé, y le indicaron el
tratamiento respectivo.
Poco después del ingreso, la mujer empezó a convulsionar. A los médicos les extrañó esa respuesta ajena al diagnóstico que presentaba; aceleraron el nacimiento del bebé. El niño se salvó. La madre falleció dos días después. Su deceso se debió a que una enfermera le administró una medicina equivocada.
Una mujer llevó a su hijo a vacunarse a una salita de barrios. Cuando se disponían a irse la enfermera los detuvo: se había equivocado de frasco.
El niño quedó internado en un nosocomio de la zona para un tratamiento con antibiótico que debía seguir durante seis meses para prevenirlo de necrosis muscular, infecciones, ganglios y daños musculares permanentes.
Ante tantas pequeñeces, Dios no sintió necesidad de abandonar su refugio.
Cuando los gobernantes van asumir se encomiendan al Altisimo: “Juro por Dios, la Patria, y sobre los Santos Evangelios desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de Presidente de la Nación y hacer observar fielmente la Constitución. Si así no lo hiciera que Dios, la Patria me lo demanden."
Al poco tiempo los juramentados aceitan los mecanismos para vivir a costilla del Estado y de las coimas.
¿A qué Dios está dirigido este juramento, si después este mismo mortal se vuelve amnésico?
Está visto que los políticos son los únicos hombres en la Tierra que saben que Dios no existe, que pueden cagarse en la gente, e ir a misa sin sufrir remordimiento de conciencia. Amén
Estoy por rajarme de la Tierra y, sin embargo, sigo sin entender para qué sirven las colectas, los festivales benéficos, y otras truchadas parecidas, cuando uno se entera que gobernantes, funcionarios, dirigentes gremiales y deportivos, y otros ejemplares parecidos despilfarran, derrochan y dilapidan dineros que no son suyos en cantidades tales, que con la mitad de estos afanos se podría alimentar hasta la saciedad a todo el país.
Una pequeña mujer, enfundada en un guardapolvo blanco y sentada en su minúsculo escritorio del viejo Hospital hoy privatizado luego del violento desalojo de sus pequeños pacientes y de todo su personal, le
muestra a un cronista la imagen de dos criaturas apoyadas contra una pared blanca. “Ves, estos dos chiquitos tienen seis años, son hermanos mellizos y
fueron separados al nacer, uno creció en una familia de clase media y está bien alimentado; el otro vive en los barrios más pobres de la ciudad y come salteado.
La diferencia de tamaño es notable. El más robusto mide unos veinte centímetros más que su hermano, que parece dos o tres años menor.
Son cada vez más los niños a los que les falta olla”, explica la doctora quien fuera responsable de un desmantelado servicio de recuperación nutricional que funcionaba dentro del un exhospital.
Es uno de los distritos donde la mortalidad infantil por causas evitables y la pobreza han calado más hondo en los últimos veinte años.
“No se puede entender que sucede en un país que con tantas riquezas haya tantos chicos mal alimentados; nuestros gobernantes deberían tomar conciencia de que el hambre de hoy representa el mayor embargo para el futuro de una nación.”
PARA UN DIOS PRÓFUGO, todo esto es pura cháchara.
Doscientos años de esta República, y los cerebros bien alimentados, seguirán aplastando a las mayorías, como antes, como ahora, como después.
Entre los médicos salteños se acuñó la expresión: “enanos nutricionales” para definir a los niños que no desarrollan una estatura normal por no haberse alimentado adecuadamente.
Me gustaría tener un telescopio para poder mirar las estrellas”. Un niño se ilusiona. Está postrado en su catre, víctima de una enfermedad congénita que“debilita su columna vertebral y le impide desarrollar la musculatura que lo sostenga erguido, el chico de dieciséis años tiene otra desgracia invalidante: está desnutrido.”
El funcionario provincial chaqueño se sorprende al ver la imagen desgarradora. “¿Dónde vive este chico?”, pregunta, con desesperación. “Acá nomás, a veinte cuadras de la Casa de Gobierno,” le responden.
LOS NACIDOS EN CHACO están más expuestos a parasitosis, insuficiencias renales o enfermedades respiratorias como la bronquiolitis o la neumonía.
La población en estado de riesgo no recibe del Gobierno central los medios para alimentar a tantas personas carenciadas.
EN BOLIVIA, cerca de las laderas de los cerros que la rodean, a pocas cuadras del centro, centenares de familias sobreviven en asentamientos donde la miseria compite palmo a palmo con el frío para transformarse en la peor de las pesadillas.
“El hambre se siente más cuando el termómetro marca diez grados bajo cero”, lo dice un joven migrante ha llegado hace dos años a la Argentina desde la altura de La Paz.
El muchacho boliviano se consuela pensando que su suerte podía ser peor.
En una villa de la capital argentina una señora remueve la enorme olla donde se cocina una boloñesa magra de carne picada.
Tres palabras que se clavan como dagas en la conciencia de esta ex empleada de un call center, recientemente separada, quien hasta hace seis meses vivía en un departamento de tres ambientes del barrio de Almagro.
(Todos los textos: en el rincondelosimpios.blogspot.com/ a cada paso una mentira)
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