Dios está prófugo, solo está presente en aquellos que buscan quitarlo de su exilio, para que los ayude a sobrellevar la soledad, a consolarlos ante la pérdida de un ser querido, cuando la vida viene cambiada y la felicidad les está negada y, finalmente para poder sobrellevar el temor a la muerte.
EL
PUEBLO HEBREO se mantuvo unido en la
adversidad para evitar su desintegración frente a la criminalidad religiosa orquestada por la
Iglesia Católica Apostólica
y romana.
Sin embargo,
nos faltó un Dios que nos protegiera.
Hubo muchos
indicadores que venían de la lógica pura, que estábamos cada vez más expuestos
al vandalismo de los cristianos.
Sin embargo, muy pocos vieron, o no quisieron ver que con las plegarias no
alcanzaba para salvarnos de las
exterminios a los que constantemente nos vimos sometidos.
UNA PRIMA de Mi Madre que vivía en Israel, me contó que antes de la SGM llegaron a
Polonia representantes de los movimientos sionistas, alertando sobre los
peligros que nos acechaban, con el ascenso del nazismo en Alemania.
La prima de
Mi Madre no dudó un instante en
levantar campamento.
Muy pocos
siguieron su ejemplo. Y el final es harto conocido.
Lo mismo ocurrió
con los hebreos que vivían en la Europa Oriental.
El filántropo de origen alemán, MAURICE VON HIRSCH (n.
1831), trató de salvarlos de los
pogromos que veían soportando. Los quiso
llevar hacia países menos hostiles.
Fueron muy pocos los que aceptaron su propuesta. Los que se quedaron hipotecaron
sus vidas para siempre.
El nazismo
fue un planificado intento de Exterminarnos.
El comunismo fue la supresión del pensamiento cultural, intelectual y profesional de millones de
hebreos.
No sé qué Dios fue el que se entrevistó con Moisés.
Tampoco sé con qué autoridad castigó a toda una generación de hebreos, todo
porque algunos adoraban a un becerro de oro, una costumbre adquirida durante el
cautiverio en Egipto.
El Dios de Moisés se hizo el distraído cuando
debió defendernos.
Tampoco han faltado otros pueblos que han sufrido
no solamente la pérdida de sus
libertades, sino también sus vidas.
En pleno siglo XXI un hombre
fue condenado a muerte en Irán por haberse convertido al cristianismo.
Un futbolista fue detenido en
Arabia Saudita por llevar un tatuaje de Cristo
Qué decir de la masacre que ocurrió
en Egipto el 9 de octubre de 2011, cuando las
fuerzas armadas, encargadas de la
seguridad, se abalanzaron con
sus coches blindados contra cristianos coptos que protestaban por la demolición
de una iglesia en la
provincia de Asuán, al sur del país.
ASESINATOS EN
NOMBRE DE DIOS. Un beato criminal, por acción u omisión, es motivo de
veneración. Esta joyita de la fe
cristiana, San Ambrosio, fue obispo de Milán (n.340), durante el imperio de su
coterráneo Teodosio I (n.347.) Ambrosio
alentó el incendio de una sinagoga en Irán porque los hebreos eran
merecedores de la muerte.
Los ejecutores de la orden fueron monjes, hombres
brutales, violentos y asesinos.
En el año 393 por presión de Ambrosio,
el imbécil emperador prohibió
los primeros JUEGOS OLÍMPICOS. Los
Juegos volvieron a organizarse recién en
1896.
Seguramente que fue nuestro
mismo Dios el que desamparó a la filósofa y maestra
neoplatónica griega, HIPATIA de Alejandría (n. 415), linchada por una turba de cristianos.
En la primera de las ocho CRUZADAS
que se realizaron para desalojar a los otomanos de Palestina, los beneméritos
defensores de la ley cristiana, mataron a más de QUINCE MIL hebreos que vivían en la ciudad alemana de Colonia.
Con el inicio de las Cruzadas la Iglesia Católica
ahuyentó a Dios y desde entonces se
desconoce su paradero.
Los bienes
de hebreos y musulmanes pasaron a ser propiedad de la Iglesia.
No comments:
Post a Comment